top of page
1.-Header-Blog-de-Supplink.jpg

BLOG

Almacenaje temporal de fin de año: cómo absorber el pico sin renta anual

Foto del escritor: Supplink
Supplink
10 oct
6 min de lectura

Actualizado: 12 oct

Un contenedor liberado en Manzanillo puede convertirse en un problema si llega a una bodega sin posiciones disponibles. En octubre, noviembre y diciembre, muchas empresas importadoras enfrentan ese punto crítico: la mercancía ya está en tránsito, el inventario para Buen Fin o Navidad no puede esperar, y rentar una nave por varios años no resuelve una necesidad de tres o cuatro meses. El almacenaje temporal de fin de año permite absorber ese pico sin comprometer la estructura de costos del resto del año.


Para una empresa del Bajío, Jalisco u Occidente, la decisión no consiste solo en encontrar metros cuadrados. Hay que definir quién recibe la carga, cómo se registra, qué inventario se prioriza, cuándo se despacha y quién coordina el tramo desde el puerto hasta el cliente final. Si esos puntos quedan repartidos entre varios proveedores, el espacio disponible puede terminar generando más incidencias que capacidad.


Cuándo conviene el almacenaje temporal de fin de año

El almacenaje de corto plazo tiene sentido cuando la demanda crece por una temporada definida, pero la demanda base no justifica abrir una segunda nave ni firmar una renta multianual. Es común en distribuidores de retail, fabricantes que reciben componentes antes del paro de diciembre, importadores de producto promocional y empresas que anticipan compras para evitar faltantes durante enero.


También resulta útil cuando la mercancía está próxima a arribar y la bodega propia opera cerca de su límite. Una instalación llena no solo reduce espacio: vuelve lentas las maniobras, aumenta los movimientos innecesarios, dificulta los conteos y eleva el riesgo de errores en surtido. Si el equipo debe mover tarimas varias veces para localizar una orden, la saturación ya está afectando el servicio.


La alternativa de ampliar la bodega propia parece lógica, pero suele tener costos ocultos. Además de la renta, hay depósitos, adecuaciones, racks, personal, equipos de manejo, seguridad, sistemas y el costo de desocupar el inmueble al terminar el pico. Para una necesidad estacional, un CEDIS operado permite usar capacidad y operación durante el periodo requerido, sin convertir una contingencia de fin de año en un activo fijo.


El punto operativo: del puerto a la posición de almacenamiento

Una carga que entra por Manzanillo necesita una secuencia clara. Primero, el despacho aduanal debe concluir con la documentación y contribuciones correspondientes. Después, el autotransporte debe recoger dentro de la ventana disponible y trasladar la mercancía al centro de distribución. Finalmente, el almacén debe contar con cita, andén, equipo y criterios de recepción antes de que la unidad llegue.


Cuando uno de esos pasos falla, aparecen demoras de contenedor, costos por estadía o inventario sin disponibilidad comercial. No basta con que el almacén tenga espacio. Debe poder recibir la carga sin frenar la descarga ni improvisar su ubicación.


En el Centro de Distribución Acatlán de Supplink, dentro del Centro Logístico Jalisco, hay 4,000 m² disponibles para operación temporal. La ubicación permite conectar la carga procedente de Manzanillo con los mercados de Jalisco, Bajío y Occidente, a unas 5 a 6 horas del puerto y a 30 minutos del Macrolibramiento. Cuenta con 10 andenes, rampas hidráulicas, sellos de andén y altura de 10 a 12 metros para mercancía estibable.


Estos datos importan porque determinan la capacidad real de maniobra. Diez andenes no significan diez descargas simultáneas en cualquier momento: depende de las citas, el tipo de unidad, el volumen por recibo y el tiempo de revisión. Pero sí reducen el riesgo de que una operación de temporada dependa de un solo punto de entrada.


Antes de enviar la carga, defina tres cosas

La primera es el perfil de la mercancía: dimensiones, peso, número de tarimas, posibilidad de estiba, condiciones de manejo y necesidad de segregación por lote, cliente o presentación. Un producto ligero y estibable aprovecha la altura; una carga sobredimensionada o frágil requiere una planeación distinta.


La segunda es el flujo esperado. No es igual recibir 20 contenedores durante dos semanas y despachar pedidos diarios, que recibir carga consolidada para surtir en enero. El calendario de entradas y salidas define las posiciones necesarias, los recursos de recibo y el ritmo de preparación de pedidos.


La tercera es el nivel de control. Para tomar decisiones de compra y venta, el inventario debe identificarse desde su recepción. SKU, lote, caducidad cuando aplique, estado físico, número de tarima y ubicación son datos operativos, no administrativos. Sin ellos, el inventario existe físicamente, pero no es confiable para prometer una entrega.


Recepción, inventario y despacho: lo que debe incluir la operación

El almacenaje temporal no se limita a resguardar pallets. Una operación funcional recibe contra documentos de embarque, revisa cantidades y condiciones visibles, registra discrepancias, etiqueta o identifica unidades y asigna ubicaciones. A partir de ahí, debe mantener trazabilidad para surtir el producto correcto y disminuir diferencias en inventario.


El control diario es especialmente relevante al cierre de año. Comercial suele ajustar pronósticos, clientes adelantan órdenes y compras puede modificar reposiciones ante cambios de disponibilidad. Si el inventario tarda días en reflejarse o los despachos se solicitan por mensajes dispersos, la operación pierde capacidad de respuesta justo cuando el volumen aumenta.


También hay que acordar el criterio de salida. Para producto con caducidad, el método FEFO puede ser necesario. Para mercancía sin fecha de vencimiento, puede bastar con FIFO o con un surtido asignado por pedido. No hay una regla única: depende del producto, del canal y de los compromisos comerciales. Lo relevante es que la regla quede definida antes de la primera recepción.


Cumplimiento aduanero: no confundir bodega operada con depósito ante aduana

Una bodega de distribución y un recinto fiscalizado no son la misma figura. El depósito ante la aduana está regulado por la Ley Aduanera y aplica a mercancías bajo control aduanero. En cambio, una vez concluido el despacho y liberada la mercancía conforme al régimen aduanero aplicable, puede trasladarse a un almacén para su distribución nacional.


Esta diferencia importa para la documentación y para el control de inventarios. Si la mercancía se importa definitivamente, la empresa debe conservar su expediente de comercio exterior, incluyendo pedimento y documentos asociados, conforme a sus obligaciones. Si opera bajo esquemas como importación temporal o IMMEX, conviene validar previamente los controles, plazos y descargos requeridos con las áreas fiscal y de comercio exterior.


Las NOM también deben revisarse desde antes del arribo. Dependiendo de la fracción arancelaria y del producto, puede haber requisitos de etiquetado, información comercial, seguridad o especificaciones técnicas. Detectar una omisión cuando la mercancía ya está en puerto limita las opciones operativas y puede alterar el calendario de distribución.


Cómo calcular la capacidad que realmente necesita

No calcule el espacio solo con base en el número de pallets. Parta de las posiciones máximas requeridas, agregue el inventario de seguridad y considere el flujo de entradas y salidas. Una operación con 800 tarimas almacenadas puede necesitar más capacidad que otra con 1,000, si recibe y despacha con mayor frecuencia o si requiere áreas de revisión y preparación de pedidos.


También evalúe la duración probable del pico. Si la mayor concentración termina antes de Navidad, quizá baste con un esquema de dos meses. Si el inventario debe mantenerse hasta las ventas de enero, el periodo cambia. La contratación temporal funciona mejor cuando se revisa por semanas y se ajusta al comportamiento real de la demanda, no solo al pronóstico inicial.


El costo relevante no es únicamente el de almacenamiento. Hay que considerar descarga, maniobras, control de inventario, preparación de pedidos, transporte de entrada, distribución de salida y el costo de una demora portuaria o de un faltante en tienda. Comparar solo la tarifa por posición puede ocultar el impacto completo.


Llegar preparado al pico evita decisiones caras

La planificación útil empieza antes de que el barco atraque. Compartir con anticipación el packing list, el volumen estimado, las fechas de arribo, los requisitos de manejo y la proyección de salidas permite reservar capacidad y preparar la recepción. Si además se coordina el despacho aduanal, el traslado desde Manzanillo y el ingreso al CEDIS bajo un mismo plan operativo, hay menos puntos donde se puede perder tiempo o información.


Al cierre de año, el objetivo no es almacenar más mercancía por almacenar. Es mantener el inventario disponible, identificado y listo para salir cuando ventas lo necesite. Esa diferencia se define antes de que llegue el primer contenedor.


¿Tu mercancía de fin de año ya viene en camino y tu bodega está al límite? En el Centro de Distribución Acatlán tenemos capacidad temporal disponible para esta temporada, con despacho, traslado desde Manzanillo y control de inventario coordinados bajo un mismo plan. Dinos qué volumen esperas y para cuándo, y te decimos si podemos recibirlo. Reserva tu capacidad para el pico.

 
 
 

Comentarios


1.BKG-CTA-de-Supplink.jpg

¡CONTÁCTANOS Y OBTÉN EL MEJOR ALIADO 
LOGÍSTICO!

bottom of page