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Acuerdo México-UE: pagar menos aranceles

  • Foto del escritor: Supplink
    Supplink
  • hace 2 días
  • 6 min de lectura

Una mercancía española puede entrar en México con arancel preferencial y, aun así, acabar pagando el tipo general. El motivo suele estar en una partida mal clasificada, una prueba de origen incompleta o un componente que no cumple la regla aplicable. Saber cómo aprovechar el acuerdo México-UE para pagar menos aranceles exige revisar esos tres puntos antes de que la carga salga del almacén, no cuando ya está en aduana.

Para una empresa que compra en España y vende en México, o que fabrica en México para el mercado europeo, la preferencia arancelaria puede cambiar de forma relevante el coste puesto en destino. Pero no es automática. El Acuerdo Global entre México y la Unión Europea reduce o elimina derechos de aduana en numerosas mercancías, siempre que se cumplan las reglas de origen y se presente la documentación exigida.

El arancel preferencial no se concede por fabricar o comprar en Europa

El primer error es confundir procedencia comercial con origen preferencial. Que la factura se emita desde España, que el proveedor tenga sede en Valencia o que la mercancía se embarque desde Barcelona no demuestra que el producto sea originario de la Unión Europea.

El origen preferencial depende de cómo se ha obtenido o transformado la mercancía. Un equipo ensamblado en España con componentes de terceros países puede ser originario de la UE, pero solo si la transformación realizada cumple la regla concreta de su clasificación arancelaria. Del mismo modo, un producto mexicano exportado a España debe acreditar que satisface la norma de origen prevista en el acuerdo.

La clasificación es el punto de partida. En la UE se trabaja con el código de la Nomenclatura Combinada y el TARIC; en México, con la fracción arancelaria de la TIGIE. Ambos sistemas parten del Sistema Armonizado, pero una diferencia en la clasificación nacional puede alterar la regla de origen, el arancel aplicable, los permisos o las NOM exigibles en la importación.

Antes de negociar un precio con el proveedor, conviene validar la partida en ambos destinos. Una clasificación incorrecta no solo puede impedir la preferencia: también abre la puerta a rectificaciones, recargos y sanciones en una revisión posterior.

Cómo aprovechar el acuerdo México-UE para pagar menos aranceles

El método más eficaz es tratar el origen como un control de compras y producción. No como un documento que se solicita al final. La operación debe responder, por este orden, a cuatro preguntas: qué mercancía se importa o exporta, cuál es su clasificación, qué regla de origen le corresponde y qué prueba puede emitir el exportador.

1. Confirmar el arancel general y la preferencia disponible

No todas las mercancías tienen el mismo tratamiento. Algunas líneas arancelarias cuentan con liberalización total; otras mantienen condiciones, calendarios o requisitos específicos. La comparación útil es entre el derecho de aduana general aplicable a la partida y el tipo preferencial bajo el acuerdo.

No basta con ver que el arancel preferencial sea del 0 %. Hay que calcular sobre qué valor se aplicaría el derecho. En México, el valor en aduana incluye normalmente el valor de transacción ajustado con conceptos como transporte, seguro y otros incrementables hasta el punto de entrada. En la UE, el valor en aduana sigue una lógica equivalente. Si el derecho general es del 5 % o del 10 %, el ahorro puede justificar una revisión detallada del expediente de origen; si ya es del 0 %, el esfuerzo documental quizá no genere un beneficio arancelario, aunque puede seguir siendo útil para el control de cumplimiento.

El IVA de importación es distinto. La preferencia del acuerdo reduce o elimina derechos de aduana, pero no elimina el IVA que corresponda en México o en España. También pueden subsistir cuotas compensatorias, medidas de defensa comercial, requisitos sanitarios, etiquetado, homologaciones o controles técnicos. El acuerdo no sustituye esas obligaciones.

2. Revisar la regla de origen antes de cerrar la compra

Las reglas de origen están vinculadas a cada producto. Pueden exigir un cambio de partida arancelaria tras la transformación, un límite máximo de materiales no originarios, una operación de fabricación determinada o una combinación de condiciones.

Pensemos en un fabricante mexicano de mobiliario que quiere vender en España. Si utiliza madera, herrajes y tejidos de varios orígenes, debe comprobar si la fabricación realizada en México aporta la transformación suficiente. En cambio, una simple operación de embalaje, etiquetado, clasificación o ensamblaje mínimo suele no ser suficiente para otorgar origen preferencial.

Aquí el coste de los materiales importa, pero no es el único criterio. Hace falta conservar fichas técnicas, listas de materiales, declaraciones de proveedores, órdenes de producción y cálculos de origen. Para productos con configuración estable, el análisis puede documentarse y revisarse cuando cambie un componente, un proveedor o el proceso de fabricación. Para mercancía comprada para reventa, la empresa importadora debe obtener evidencia sólida del fabricante o exportador, no una afirmación comercial genérica en un correo electrónico.

La acumulación bilateral puede ser una ventaja práctica. En determinados supuestos, los materiales originarios de México pueden contabilizarse como originarios al fabricar en la UE, y los materiales originarios de la UE pueden hacerlo en México. Esto permite diseñar cadenas de suministro entre ambos mercados sin perder necesariamente la preferencia, siempre que se cumplan las condiciones del acuerdo y se conserve la trazabilidad de esos materiales.

3. Exigir la prueba de origen correcta

Una mercancía que cumple origen, pero viaja sin prueba válida, puede despacharse al arancel general. En el marco del acuerdo, las pruebas habituales son el certificado de circulación EUR.1 y la declaración en factura emitida por el exportador cuando procede.

La declaración en factura suele ser una alternativa ágil para envíos de menor valor o para exportadores autorizados. El umbral y las condiciones de uso deben verificarse para cada expedición y país de salida. Copiar una declaración de origen de otra operación, modificarla manualmente o usar una redacción incompleta es una práctica de riesgo.

El documento debe describir las mercancías de manera suficiente, relacionarse con la factura comercial y emitirse por quien tiene base documental para sostener el origen. Si el exportador es un distribuidor, necesita respaldos de su proveedor. Si es fabricante, debe poder mostrar el cálculo que justifica la declaración.

También conviene revisar la coherencia entre factura, packing list, conocimiento de embarque, pedimento mexicano o declaración aduanera europea. Cantidades, referencias, pesos, incoterm y descripción comercial deben contar la misma historia. Las discrepancias no siempre eliminan la preferencia, pero sí generan requerimientos y retrasos.

4. Proteger la trazabilidad durante el transporte

El movimiento de la carga también importa. Si la mercancía pasa por un tercer país, debe poder acreditarse que permaneció bajo control aduanero y que no fue manipulada más allá de lo necesario para conservarla en buen estado o preparar su envío. Un transbordo es habitual y no invalida por sí mismo el origen, pero la documentación debe reflejarlo.

Para una ruta marítima entre España y México con escala intermedia, es recomendable conservar los conocimientos de embarque, documentos de tránsito, evidencia de almacenamiento temporal y cualquier prueba de que no hubo transformación o comercialización en el país de paso. Este control es especialmente relevante cuando la cadena incluye consolidación, desconsolidación o almacenes de terceros.

Qué debe pedir compras al proveedor europeo o mexicano

El área de compras influye directamente en el coste aduanero. Si solicita la prueba de origen solo cuando la mercancía ya está lista, pierde capacidad de corregir incidencias. El pedido de compra debería establecer desde el principio si la mercancía se enviará bajo preferencia, qué documento se entregará y qué información técnica debe aportar el proveedor.

En operaciones recurrentes, resulta útil mantener un expediente por referencia. Debe incluir la clasificación revisada, la regla de origen, la prueba emitida, la declaración del fabricante cuando aplique y el histórico de importaciones o exportaciones. Si cambia el proveedor, la fábrica, el país de fabricación o la composición del producto, el expediente debe revisarse. La referencia comercial puede ser la misma, pero el origen preferencial puede haber cambiado.

Un caso frecuente es el de equipos industriales comprados a una empresa española que comercializa productos fabricados en Asia. Si el proveedor no puede emitir EUR.1 ni una declaración en factura válida, el comprador mexicano debe presupuestar el arancel general. Presionar para que se incluya una leyenda de origen sin respaldo no reduce el coste: traslada el riesgo a la importación.

No confundir el acuerdo vigente con su modernización

México y la Unión Europea han avanzado en la modernización de su relación comercial. Sin embargo, una negociación concluida o un anuncio institucional no equivale a una preferencia aplicable de inmediato. La entrada en vigor de un acuerdo modernizado depende de los procesos de aprobación y ratificación correspondientes.

Para la operación diaria, la referencia debe ser el acuerdo y las reglas vigentes en la fecha de despacho. Planificar una importación basándose en una reducción futura de aranceles puede distorsionar el margen, el precio de venta y el inventario. Comercio exterior, compras y finanzas deben trabajar con el arancel efectivo disponible hoy, no con el que podría aplicarse más adelante.

El ahorro se gana antes del embarque

La preferencia arancelaria funciona cuando clasificación, origen, documento y transporte están alineados. Si uno falla, la operación puede acabar al tipo general aunque el producto parezca europeo o mexicano.

Antes de liberar una compra o programar una exportación, revise la partida, pida la evidencia de origen y valide la ruta documental con su agente aduanal o equipo de comercio exterior. Ese control previo suele costar mucho menos que corregir un despacho ya realizado y permite que el acuerdo se refleje donde debe: en el coste real de la mercancía puesta en destino.

 
 
 

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